El cabello no es sólo algo que cubre la cabeza, es toda una forma de expresión, que trasmite desde personalidad hasta el estado de ánimo, y un elemento muy complicado como parte del atuendo.

Seguramente los hombres no tienen mucho que decir de éste, lo único que les ocupa al respecto es no llegar a quedarse calvos, a diferencia de las mujeres, quienes tienen que tomar una serie de decisiones, desde el tamaño, hasta la línea del peinado.

A mi realmente me causa mucho conflicto, soy pésima para lograr un peinado “decente”, esto me llevaría más de una hora, misma que prefiero destinar a dormir.

Y no se diga el color, jamás me he atrevido a teñirlo, el negro me gusta y mucho, pero ahora, después de casí 24 años me comienza a parecer algo aburrido, pero ya no estoy en edad de hacer cosas divertidas en él, las mechas moradas, azules y rojas  están vetadas de mi personalidad.

He conocido casos en los cuales este sirve como catarsis, y manifestación de cambios internos, algunas lo cortan cuando sienten enojo, cuando quieren olvidar el pasado o cuando se siente el impulso de hacer algo estúpido.

Al haberlo cortado por una de las razones arriba expuestas, y sufrido la catarsis respectiva, ha pasado el tiempo y debo  tomar una decisión, ¿Lo vuelvo a cortar (ahora por el sólo gusto) o lo dejo crecer? Llevo un mes preguntándomelo sin atreverme aún a pisar una estética.

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