Eran las 8 de la noche, habíamos llegado por fin al puerto! (por cierto, jamás vimos a Pablo Montero, creo que sólo se de su existencia por sus fotos naked).

Teníamos que buscar un súper para abastecer nuestras necesidades, papas, doritos, fritos, churrumais, cervezas, y más cervezas.

Afortunadamente teníamos una reservación, ya que al ser 14 de febrero muchos salieron a orearse.

Todo procedía bastante bien, cervezas a la orilla de la playa, acompañada de amigos, muchas estrellas y música que evoca lindos momentos. Así pasaron algunas horas, hasta que el temor fundado a la marea alta nos hizo regresar a la habitación.

Escuchar el mar, ver el amanecer chingón desde el balcón, tomar el sol con una piña colada olividándome de todo lo demás…

Chingón, ¿no?

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